Tengo el enorme gusto de haber estudiado en la Universidad Autónoma Chapingo, una institución enfocada a la Agronomía, ahí curse la carrera de Ing. Agroindustrial, estoy muy agradecido con esa institución y cada uno de los profesores que participaron directa e indirectamente en mi formación como persona y como profesionista de una manera integral ya que a pesar de estudiar esa carrera siempre se nos hacía hincapié en los diferentes campos laborales en los que podíamos realizar nuestras aportaciones y uno de ellos era el de impartir clases en instituciones del nivel medio superior y superior por lo que pues no veía lejana la posibilidad de trabajar en alguna institución educativa y de alguna manera retribuir los conocimientos adquiridos en la universidad.
Egresé en el año de 1997, después de haber trabajado unos meses en la iniciativa privada en la Cd. de Monterrey, regrese a mi lugar de origen; Tamazunchale, San Luis Potosí y me comentaron que en Septiembre de 1998 se abriría un Bachillerato Tecnológico por lo que me invitaron a entregar mi Curriculum vitae, afortunadamente me dieron la oportunidad de trabajar solamente con 8 hrs por semana (5 hrs. de Física y 3 Hrs. de Inglés) acepté el reto aunque no me retribuiría satisfacciones económicas me iba permitir después de tantos años de estar alejado de mi familia compartir grandes momentos con ellos y por otro lado me permitiría estar frente a mi primer gran reto como profesionista.
Debo admitir que este reto me llenaba de nervios y temor, por lo que me veía en la necesidad de preparar al máximo mis exposiciones, tanto así que me paraba frente a un espejo y empezaba a ensayar para hacerlo de la mejor manera, considero que a pesar de la experiencia que se va adquiriendo en determinado momento es bueno hacer un alto y reflexionar sobre nuestra práctica docente y ensayar como si fuera esa primera vez.
A medida que fue creciendo la institución fue incrementando también mi carga horaria, pero fue creciendo también ese reto y la responsabilidad y el gran compromiso de trabajar con jóvenes, por lo que siempre he tenido la disponibilidad para participar en los diferentes cursos enfocados a mejorar mi práctica docente.
Desde fuera del ruedo yo veía la labor de un profesor como una de las tareas más fáciles y más cómodas con muchas vacaciones, en pocas palabras cobrar sin trabajar, ahora pienso que es una de las tareas que se requiere de un amplio sentido de responsabilidad y preparación constante ya que estamos trabajando con materia prima humana 100% moldeable y si no tenemos el arte de moldear correctamente nuestro trabajo será contraproducente. Siento que es una tarea muy noble y gratificante, el trabajar con jóvenes me permite rejuvenecerme y aprender día a día con ellos algo nuevo e interesante.
El ser docente para mí ha significado ser cada día mejor como profesional y como persona, me ha permitido entender que todo en la vida es constante preparación y que se deja de aprender hasta que uno deja de existir, de cierta manera trato de trasmitirles esa idea a mis alumnos.
Siento una profunda satisfacción cuando al reencontrarme con exalumnos observo que de cierta manera he influido en su preparación, sobre todo cuando escucho comentarios como: “gracias a lo que me enseño aprobé el examen para la universidad”, “gracias a sus enseñanzas me gane cierta cantidad de dinero al dar asesorías”, o cuando me dicen: “ahora entiendo cuando nos alentaba para que le echáramos ganas, eso lo recuerdo y ahora trato de no desperdiciar mi tiempo” pero siento más satisfacción cuando los comentarios vienen de los padres de familia que a pesar de tener un contacto casi nulo con ellos hablan bien de mi labor para con su hijo.
Sin embargo, cuando encuentro el lado opuesto de las cosas me deja un gran motivo de insatisfacción y me pregunto ¿qué es lo que no hice bien como para no haber logrado lo que quería con tal alumno? o ¿Qué es lo que estoy haciendo mal para que ciertos alumnos no hayan aprobado en las evaluaciones?, otro motivo de insatisfacción es cuando no todos los profesores trabajamos con el mismo ímpetu y que sin embargo tienen un mejor salario, el no poder estar más tiempo con mi hijas, estoy pero no estoy, a veces me preocupo mas por la educación de mis alumnos que por la educación de mis hijas.
Finalmente, hoy puedo decir que soy Ing. Agroindustrial de profesión, pero docente por vocación, me gusta y estoy comprometido con mi trabajo.
Ojalá pudiera leer comentarios de mis compañeros acerca de mi escrito, ya que con su amplia experiencia y actitud podré ser hoy mejor que ayer.
Egresé en el año de 1997, después de haber trabajado unos meses en la iniciativa privada en la Cd. de Monterrey, regrese a mi lugar de origen; Tamazunchale, San Luis Potosí y me comentaron que en Septiembre de 1998 se abriría un Bachillerato Tecnológico por lo que me invitaron a entregar mi Curriculum vitae, afortunadamente me dieron la oportunidad de trabajar solamente con 8 hrs por semana (5 hrs. de Física y 3 Hrs. de Inglés) acepté el reto aunque no me retribuiría satisfacciones económicas me iba permitir después de tantos años de estar alejado de mi familia compartir grandes momentos con ellos y por otro lado me permitiría estar frente a mi primer gran reto como profesionista.
Debo admitir que este reto me llenaba de nervios y temor, por lo que me veía en la necesidad de preparar al máximo mis exposiciones, tanto así que me paraba frente a un espejo y empezaba a ensayar para hacerlo de la mejor manera, considero que a pesar de la experiencia que se va adquiriendo en determinado momento es bueno hacer un alto y reflexionar sobre nuestra práctica docente y ensayar como si fuera esa primera vez.
A medida que fue creciendo la institución fue incrementando también mi carga horaria, pero fue creciendo también ese reto y la responsabilidad y el gran compromiso de trabajar con jóvenes, por lo que siempre he tenido la disponibilidad para participar en los diferentes cursos enfocados a mejorar mi práctica docente.
Desde fuera del ruedo yo veía la labor de un profesor como una de las tareas más fáciles y más cómodas con muchas vacaciones, en pocas palabras cobrar sin trabajar, ahora pienso que es una de las tareas que se requiere de un amplio sentido de responsabilidad y preparación constante ya que estamos trabajando con materia prima humana 100% moldeable y si no tenemos el arte de moldear correctamente nuestro trabajo será contraproducente. Siento que es una tarea muy noble y gratificante, el trabajar con jóvenes me permite rejuvenecerme y aprender día a día con ellos algo nuevo e interesante.
El ser docente para mí ha significado ser cada día mejor como profesional y como persona, me ha permitido entender que todo en la vida es constante preparación y que se deja de aprender hasta que uno deja de existir, de cierta manera trato de trasmitirles esa idea a mis alumnos.
Siento una profunda satisfacción cuando al reencontrarme con exalumnos observo que de cierta manera he influido en su preparación, sobre todo cuando escucho comentarios como: “gracias a lo que me enseño aprobé el examen para la universidad”, “gracias a sus enseñanzas me gane cierta cantidad de dinero al dar asesorías”, o cuando me dicen: “ahora entiendo cuando nos alentaba para que le echáramos ganas, eso lo recuerdo y ahora trato de no desperdiciar mi tiempo” pero siento más satisfacción cuando los comentarios vienen de los padres de familia que a pesar de tener un contacto casi nulo con ellos hablan bien de mi labor para con su hijo.
Sin embargo, cuando encuentro el lado opuesto de las cosas me deja un gran motivo de insatisfacción y me pregunto ¿qué es lo que no hice bien como para no haber logrado lo que quería con tal alumno? o ¿Qué es lo que estoy haciendo mal para que ciertos alumnos no hayan aprobado en las evaluaciones?, otro motivo de insatisfacción es cuando no todos los profesores trabajamos con el mismo ímpetu y que sin embargo tienen un mejor salario, el no poder estar más tiempo con mi hijas, estoy pero no estoy, a veces me preocupo mas por la educación de mis alumnos que por la educación de mis hijas.
Finalmente, hoy puedo decir que soy Ing. Agroindustrial de profesión, pero docente por vocación, me gusta y estoy comprometido con mi trabajo.
Ojalá pudiera leer comentarios de mis compañeros acerca de mi escrito, ya que con su amplia experiencia y actitud podré ser hoy mejor que ayer.
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